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La nueva carrera industrial

14 de octubre de 2026 por
Kineos Vision Estrategica

Durante décadas, la competitividad de muchos países se explicó por costos laborales, incentivos fiscales o acceso a mercados. Hoy la conversación es distinta. Los semiconductores se han convertido en la infraestructura estratégica de la economía global y participar en esa industria exige mucho más que manufactura. Exige confianza, capacidades tecnológicas y una integración profunda en las cadenas de valor.

Esta semana se dio a conocer que México busca reducir barreras comerciales con Estados Unidos para impulsar el desarrollo y la producción de chips de última generación. La noticia refleja una realidad cada vez más evidente: el futuro de la competitividad regional depende de quién pueda integrarse a las industrias que definirán la próxima década. [https://ww...eneracion/]

Los semiconductores están detrás de prácticamente todo. Desde vehículos y dispositivos médicos hasta inteligencia artificial, centros de datos y sistemas de defensa. Quien participa en esta cadena no solo produce componentes; participa en la construcción de capacidades tecnológicas, innovación y desarrollo económico de largo plazo.

Sin embargo, el desafío para México va más allá de atraer inversiones. La verdadera oportunidad está en construir talento especializado, fortalecer ecosistemas de innovación, impulsar investigación aplicada y generar las condiciones regulatorias que permitan escalar hacia actividades de mayor valor agregado.

La competencia global por los chips no es únicamente una disputa comercial. Es una carrera por el conocimiento, la productividad y la capacidad de generar industrias estratégicas. Países de Asia, Europa y Norteamérica están destinando miles de millones de dólares para posicionarse en este sector porque entienden que ahí se juega una parte importante de su crecimiento futuro.

Para México, el momento es relevante. La cercanía con Estados Unidos, la integración manufacturera existente y la reconfiguración de las cadenas de suministro abren una ventana de oportunidad difícil de ignorar.

La pregunta ya no es si México puede formar parte de esta industria. La pregunta es qué tan lejos quiere llegar dentro de ella.